Un día caminaba por la playa acompañado de mi amiga Soledad, caminábamos lentamente admirando la tranquilidad e inmensidad del mar. Para ser más exacto Soledad para mí es más que una amiga, por ella siento un gran cariño y admiración por ser una gran mujer. ¿Como fue que me enamore de ella? creo que fue su manera de ser, sus hermosos y expresivos ojos…
No encontré mejor ocasión para declararle mi amor que esa tarde. Tome su mano, le dije que “cierra los ojos y escúchame con atención, tal vez te parezca absurdo lo que te voy a decir, pero es algo que desde hace mucho tiempo he querido decirte y hasta hoy encontré el momento perfecto para decírtelo. Conocerte fue lo único que necesite para enamorarme de ti, tu existencia ha cambiado mi vida. Te necesito mas que al aire para respirar, cada que te vas mi corazón se entristece porque tengo que quedarme solamente conmigo. Cuando te veo me pongo nervioso y no se que decirte. Cada mañana al despertar pienso en ti, me haces falta, por favor nunca te vallas. Solo espero que sientas lo mismo que yo”. Ella solo me dijo:”desde hace tiempo ya me había dado cuenta de eso, con tus breves poemas, la manera en que me mirabas y muchas otras cosas”
Desde ese día nuestra amistad cambio por un gran amor. Todas las noches de luna llena nos amamos con locura. Después de haber tenido sexo demasiadas veces, al fin comprendo cual es la diferencia entre tener sexo y hacer el amor. Deje de vivir mi libertad como la del águila para encerrarme en una prisión de máxima seguridad llamada “el amor de Soledad”. A pesar de que sus padres se oponían a nuestra relación juntos éramos muy felices por que a su lado nada importaba.
Sus amigos nos tienen envidia, nos criticaban por que parecíamos unos locos al estar juntos y gritarle a este mundo que nos amamos, saben que lo nuestro es un amor sincero, de verdad, compartimos buenos y malos momentos.
Todo era felicidad hasta que un día después acompañarla al medico, ella se entero de que tenia una rara enfermedad que la condenaba a la muerte y que solo le quedaban 2 meses de vida. En ese momento mi corazón se lleno de tristeza y enojo hacia Dios, me preguntaba porque si después de tanto buscar la felicidad y al fin encontrarla Dios me quitaba esta gran dicha, ¿acaso tienes algo en mi contra Dios?, o acaso tenia alguna lección importante que aprender, y si así fuera, ¿Cuál es esa lección? ¿Qué hay que aprender después de haber tenido tantos errores en el amor y al fin acertar el algo? me preguntaba cada noche a solas en privacidad y oscuridad de mi habitación. Recordé todo lo lindo que nos había pasado durante el tiempo que estuvimos juntos, la abrace y mirándola a los ojos le dije: -- eres lo mejor que me ha pasado en la vida”, ella solo puso su cabeza sobre mi pecho y sus ojos se llenaron de lagrimas.
Pasamos juntos sus últimos meses de vida hasta que llego el día que tanto teníamos miedo que llegara, ella falleció. Siempre recordare ese día como el más triste de mi vida, mis amigos trataban de consolarme presentándome a muchas mujeres que no tenían nada de parecido con Soledad y llevándome botellas de tequila para ahogar la gran pena que tenia, pero la muy ingrata rápidamente aprendió a nadar y me consumía lentamente una profunda tristeza.
Tiempo después supere esa depresión, me di cuenta de que nada me podría devolver a mi amada Soledad. El consuelo que me quedo fue que ella desde el cielo me cuida como un ángel, aunque ya no se lo puedo decir, sabe que dejo una huella imborrable en mi corazón y si nos volviéramos a encontrar en otra vida, seguramente volveremos a ser felices. Todas las noches sueño que ella esta junto a mi, que me abraza y me besa como si fuera algo cierto. Cuando despierto empieza mi sufrimiento por que la busco y no esta. Cada semana visito su sepulcro para poder sentirla un poco cerca de mí…
AUTOR: Felipe Acevedo López
Diciembre 2007
Diciembre 2007