Aun recuerdo como si fuera ayer
la tarde en que nos vimos por primera vez.
Tus brazos se aferraban a mi espalda
como el naufrago que se aferra
a lo que queda a flote de su barca
intentando sobrevivir en medio de la tempestad
en busca de tierra firme.
Tu rostro descansaba suavemente en mi pecho
y mis latidos se convirtieron
en la melodía perfecta que esperabas escuchar
Mientras el frio y ligero viento de invierno
jugaba con tus cabellos
yo notaba en ti
una sonrisa llena de paz,
nuestras miradas al cruzarse
dijeron mas que todas las frases que pudieran existir
para explicar lo que en ese momento
sucedía entre nosotros...
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